You can always give more than you think you have.

Aún no me cae el 20, tengo muchas emociones encontradas, tuve una gran experiencia mental más que física, me demostré lo que unos dicen pero no todos viven, que tu cuerpo y tu mente no tienen límites a menos que se los pongas TÚ.

Subí la montaña más alta de coahuila, cómo? Ni idea, en que momento? tampoco, solo paso pero paso porque jamás pensé que podría hacerlo pero tampoco que no podría y seguí y seguí y seguí, cuando creí haber llegado, malas noticias faltaba y faltaba más camino, parecía infinito, no dejaba de ver pinos, árboles y piedras, a como pude iba subiendo entre las piedras y el camino más empinado que había visto, siguiendo como seña unas marcas o listones de colores, cada vez que volteaba hacia atrás no sabía como había llegado hasta ese punto y menos como iba a regresar, solo sabía que quería llegar a la prometida cumbre.
Tuve miedo, emoción, frustración, y muchas ganas al mismo tiempo, mi mente enfocada pero no sé si llamarlo concentración, simplemente pensaba en todo pero a la  vez en la única meta del momento: llegar a la cumbre.
Viviendo el momento ahí presente, sin nada más en mi mente.
No sé si lo volvería hacer, tal vez solo es una experiencia más, pero me demostré que creyendo en mi y sólo con eso me basta para lograr mi propósito, el que sea, pero viviéndolo en  momento, claro que hubo momentos en que me preguntaba que hacía ahí y porque habia decidido hacerlo, pero no me arrepiento de hablerlo conseguido y de lo que aprendí, yo no llevaba la mejor condición física, ni el mejor equipo, mucho menos iba preparada mentalmente para ese reto ni  llevaba la meta de lograrlo en cierto tiempo, simplemente llegar y hacerlo.

Hubo muchas personas en el camino de regreso y de ida que te daban sus mejores consejos, te sugerían estrategia para el siguiente tramo, te deseaban suerte o por unos minutos eran tus acompañantes en el camino.
Nunca nadie se preocupo por competir pues todos llevaban la mente fija en su meta y aunque todas eran distintas, nunca se dudaba de echarle la mano a los demás aunque fuera un desconocido.
Todo lo que viví hoy, fue la perfecta analogía de lo que la vida pudiera ser.
Estoy contenta y satisfecha, un fin muy diferente a los otros.
Gracias por estar siempre, jamás lo hubiera logrado sin ti Paco Salazar.

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