Alimento del alma

Equilibrio;  dejar a todas tus partes ser, sin que una límite a la otra.

Cuando te concentras por hacer tus pendientes pero recuerdas darte ese ratito del día para  pensar en ti.

Consientes a quienes quieres, sin dejarte al último  a ti.

Aceptas todo lo que eres, y abrazas lo que no te gusta, te reconcilias con todo aquello que buscas mejorar.

Es reconocer tus debilidades como grandes fuentes de retos por alcanzar.

Y tus virtudes el potencial que te hace brillar.

Es la capacidad  de ver en otros, la constante invitación de crecimiento, para acercarte más a lo humano y alejarte del uso del juicio como un arma hiriente.

Es ser la persona que más te ame por sobre todas las cosas.

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